Ultima actualización: 13 febrero 2014

La Venus de las pieles, de Roman Polanski

Hay que dejar constancia del estreno en España de La Venus de las pieles, la película de Roman Polanski basada en un texto de David Ives que pivota sobre la emblemática obra de Sacher-Masoch. La película es un brillante artificio que en pantalla me ha parecido menos efectista y menos truculento que la versión teatral de la misma obra que comenté el pasado verano (pincha aquí ara saltar al comentario). 
la venus de las pieles pelicula roman polanski

Esta Venus de las pieles de Polanski plantea un juego de relaciones de poder alrededor del deseo sexual que se entrecruza constantemente con la obra de Sacher-Masoch hasta que realidad y ficción llegan a confundirse. Llega un momento en que uno ya no sabe si los protagonistas hablan por ellos mismos o recitan a Sacher-Masoch.
La forma como la patosa actriz que acude a un casting (Emmanuelle Seigner) toma el control sobre el pretencioso autor-adaptador-director (Mathieu Amalric) se desarrolla en términos de Dominación/sumisión gracias a la coartada que proporciona la obra de Sacher-Masoch. 


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A diferencia de lo que vimos en el teatro, en la película de Polanski la estética fetichista adquiere mayor importancia. La chica, desastrosamente vestida en los primeros compases de la obra, evoluciona gradualmente, a medida que va tomando el control, hasta transformarse en una auténtica venus de cuero, imagen arquetípica de la dominatrix. Momento culminante es cuando el hombre, rendido a sus pies, le calza las botas altas. La cámara se recrea abundantemente en esta escena, ávida de fetichismo, y nos muestra como la cremallera se va cerrando lentamente.
Comentando el montaje teatral, lo valoraba como una aproximación amable a Sacher-Masoch para lectores que descubrieron el tema sado gracias a Cincuenta sombras de Grey. Sin lugar a dudas, la sombra de Grey es alargada. Pero, vista la película, ésta me parece bastante menos simplista, en la medida que se aparta de los patrones de la típica comedia de enredos o de los tópicos de la novela romántica o erótica y busca ese enfoque intelectual -o cuando menos, ese barniz intelectual- que caracteriza la percepción francesa del erotismo como cultura. 
Nota final para curiosos: el teatro que se ve al principio y al final de la película es el teatro Hebertot de París (78, Boulevard des Batignolles) 

WhipMaster

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