Ultima actualización: 28 febrero 2021

¡Es el colmo!

En 1988 el popular grupo español de música tecno-pop Azul y Negro publicó un maxi single denominado ¡Es el colmo!

La carátula de este disco (realizada en el estudio de diseño de Lluís Diaz, colaborador asiduo de la discográfica Blanco y Negro) está inspirada en una ilustración de temática BDSM.

Se trata, concretamente, de una obra que encontramos reproducida en el número 4 del álbum Obsesión. Selección de las mejores imágenes de sadomasoquismo, publicado aquel mismo año 1988 y ya comentado en este blog.

El pie de foto de esta ilustración la atribuye a un artista llamado G. Halpin, del que no he sabido encontrar más referencias.

La carátula del disco adapta y disimula, pero no esconde del todo, el contenido BDSM de la obra original. Comparad vosotr@s mism@s.

 

Ultima actualización: 31 enero 2021

Shi Yuki, bondage, fotografía y libros de artista

 Hay algo de misterio en torno de Shi Yuki. Todas las referencias a su biografía repiten aproximadamente lo mismo, más bien poco y con escasas variantes: se trata de una fotógrafa japonesa, nacida en Kioto, que actualmente se dedica a la fotografía artística y que anteriormente había trabajado en el mundo de la publicidad.

La temática de sus fotografías es, principalmente, el bondage o shibari y su estilo está basado en el blanco y negro, donde las figuras emergen de un potente claroscuro. La obra de Shi Yuki se recoge en libros de artista, de edición limitada a 30 ejemplares cada uno.


A lo largo de 2018 publicó ni más ni menos que 15 de estos libros de artista, los cuales pueden verse y adquirirse en la plataforma blurb (haz clic aquí para encontrarlos). Los títulos (en francés e inglés) hablan por ellos mismos: Le weekend de Kon Luj; Le supplice de Nele; La nuit tragique de Teddy; M & M; Excessive indulgence; Shibari; Demonia; etc.




Ultima actualización: 26 diciembre 2020

Domina mea en Valencia

Se presenta en el IVAM de Valencia la exposición Des/orden moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras. El comisario que la ha concebido es Juan Vicente Aliaga, reconocido especialista en el tema, y autor de obras de referencia sobre arte, género, sexualidades y políticas del cuerpo.

El sadomasoquismo tiene su espacio dentro de la exposición, principalmente en un ámbito denominado “Trauma y deseo” dedicado a las sexualidades alternativas. Destaca la presencia de una obra emblemática, Domina mea, de Rudolf Schlichter, una acuarela fechada hacia 1927-1928 representando una escena de dominación femenina.

Sobre el sadomasoquismo en la Alemania de entreguerras tenemos pendiente el comentario de una novela del popular escritor Edward Stilgebauer, originalmente titulada Ulla Ull. Se publicó en 1920 y poco después fue traducida y editada en español como “Una mujer en Berlín” (traducción de Fernando de la Milla, colección Pompadour). 

Hay algunos pasajes de esta novela que coinciden bastante con la escena representada por Schlichter en Domina mea:

“mientras (su esclavo Fritz) recibía en la espalda los furiosos taconazos con que le recompensaba la gozadora implacable” o bien “Con su piececillo desnudo golpeó el entarimado y después se lo plantó a Fritz en la nuca” (p. 141-143).

Des/orden moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras. Exposición en el IVAM de Valencia hasta el 21 de marzo de 2021.

 

Ultima actualización: 28 noviembre 2020

Irma Vep, “a latex comedy”

Entre las heroínas de látex o cuero que hemos ido mencionando en este blog (recientemente, la Emma Peeel de “Los Vengadores”) no sería justo olvidarse de Irma Vep. Quizás no sea de las más populares. Pero esto no la hace menos grande.

Irma Vep es la protagonista de una película que precisamente se autodefine como “a latex comedy”. Es obvio decir que la actriz Maggie Cheung, en su papel de Irma Vep, destaca por lucir un ajustado catsuit de látex negro.

Irma Vep (cambiando el orden de las letras se lee “Vampire”) es una película de esas que llaman de culto. Repleta de citas, guiños y referencias para delicia de las personas cinéfilas. De hecho, el catsuit de látex de Irma Vep es deudor del de la Catwoman de Michelle Pfeiffer en “Batman Returns” (1992) y, más remotamente, del disfraz de Musidora en “Les Vampires” (1915). Pero mientras el catsuit de látex de Catwoman está hecho a base de retales cosidos, quizás para atenuar un poco su carga erótico-fetichista y hacerlo parecer más gatuno, el de Irma Vep está comprado, directamente, en un sex shop.

Irma Vep es una película de Olivier Assayas que se presentó en el festival de Cannes del año 1996. Existen versiones en DVD y Blu-ray.


Ultima actualización: 09 noviembre 2020

The Minotaur, cerca del BDSM

The Minotaur (el minotauro) es un proyecto fotográfico del artista francés Pierre Redon (Clermont-Ferrand 1976), un creador transdisciplinar, capaz de integrar la música -que constituye el eje principal de su trayectoria- con otros muchos ámbitos, siempre en busca de simbolismos, tratando de conectar lo consciente y lo inconsciente, lo real con lo imaginario, etc. Su intención ultima es explorar ese fondo irracional que nos mueve y mueve casi todo.

Así, para The Minotaur, se apoya en un texto de Georges Bataille, uno de los grandes teóricos del erotismo, según el cual el mitológico minotauro, medio animal medio humano, simbolizaría a la perfección el instinto animal que permanece en lo más profundo de las sensaciones eróticas.

Las imágenes que componen The Minotaur, estructuradas en varias series, son pura fantasía. Densas, barrocas, imaginativas, extremas, obscenas, brutales. Algunas veces recuerdan la imaginería de los cuentos infantiles, nada inocentes. Otras parecen inspiradas en exóticos rituales. Otras son como la evocación de juegos perversos. Casi siempre aparecen cargadas de erotismo y de violencia, sea implícita o simbólica. Lo racional y lo irracional. Lo humano y lo animal. Y es en este punto de confluencia entre el erotismo, el ritual y la violencia simbólica, que la imaginería de The Minotaur se acerca mucho al imaginario BDSM. Sin duda, no es BDSM lo que The Minotaur refleja, pero quizás sí que expresa algo de su trasfondo, siempre según el enfoque teórico de Georges Bataille.

The Minotaur se expuso en el año 2019 durante el festival europeo de la foto de desnudo que tuvo lugar en Arlés. Ahora puede consultarse en esta web (haz clic aquí)



Ultima actualización: 11 octubre 2020

Zona reservada del sado. Taboo

“Zona reservada del sado” es una revista de temática BDSM y afines que se publicó en España entre 1999 y 2007. Sobresalía por las ilustraciones -era sobre todo una revista para mirar- con fotografías de calidad debidas a grandes y famosos fotógrafos fetish tales como Suze Randall, Henry Moore o Jo Hammar, entre otros muchos.


“Zona reservada del sado” era un producto en español de la factoría LFP de Larry Flynt, más concretamente una derivada de Taboo o Hustl’er’s Taboo, la revista de LFP especializada en temática fetish y bondage. Salía a la calle con periodicidad bimestral (un numero cada dos meses, seis números al año).

Como editora en España aparece S. Books, de Barcelona. Sin embargo, los contenidos de “Zona reservada del sado” son completamente ajenos al mundillo local. En cuanto a contenidos publicitarios, “Zona reservada…” parece ser un vehículo para anunciar teléfonos eróticos. Abundan los anuncios de líneas calientes y en cambio sorprende la escasez de referencias a internet y a páginas web. Pero internet ya estaba ahí y no tardaría en zamparse revistas como “Zona reservada del sado”.



Ultima actualización: 27 septiembre 2020

La novela Eva y la (mala) memoria del erotismo

En una entrada anterior hablábamos de Castelldefels-sur-Mer, una novelita “galante” de escaso interés como tal, pero digna de ser reseñada como testimonio fehaciente de un cambio radical respecto a la sociología del cuerpo. Hoy hablamos de la colección de la que formaba parte, La novela Eva. Es oportuno hablar de esta colección, al igual que en su momento dedicamos una entrada a otra colección similar, La novela del día, porque constituyen referencias fundamentales para la historia del erotismo en nuestro país y en cambio, si nadie se propone repararlo, es imposible encontrarlas en las bibliotecas públicas. Es decir, están excluidas de la memoria colectiva. Hay que rebuscarlas en portales de coleccionismo y en mercadillos o tiendas de libro viejo, etc. Es muy necesario documentarlas, dejando constancia de su existencia.

La novela Eva no es ninguna rareza, sin embargo. Es una de las muchas colecciones de novelitas “galantes” que se editaron en Barcelona entre los años 20 y 30 del siglo XX, casi hace un siglo. Se conocen hasta 78 números de esta colección (aunque algunos autores cuentan menos, concretamente 66). Son libritos de 48 páginas, formato de bolsillo (15,5 x 10,5 cm.) y temáticas que oscilan entre lo picante y el erotismo suave (nada de BDSM), quizás buscando la complicidad de cierto público femenino, a juzgar por la denominación de la colección y teniendo en cuenta que la misma editorial publicó otra colección llamada La novela Adán (“compañera de la no menos atractiva Eva”). De hecho, la editorial era “Ediciones Adán y Eva”, aunque en realidad se trataba de un sello de las conocidas Ediciones Bistagne, con sede en el Pasaje de la Paz numero 10 bis de Barcelona. Esta editorial era muy popular, sobre todo, por su orientación hacia el mundo del cine (fue la editora de la popular revista “La novela semanal cinematográfica”).

Para ser exactos, los primeros títulos de La Novela Eva (hasta el numero 15) aparecieron bajo el sello de Ediciones Bistagne constando como director Francisco Mario Bistagne.

La mayoría de los títulos de La novela Eva son los habituales en este tipo de libritos, insinuando algo picante. Muy frecuentemente, los protagonizan mujeres (ejemplos: La rubia del taxímetro; Encarna, la enigmática; La aprendiza de modelo; La ardorosa camarera, etc.)

Los nombres de los autores corresponden a seudónimos de lo más variado: nombres de mujer (Lina, Dora, Mary); de hombre (Mingo, Arturo, Tony, Pepe); diminutivos (Pepín, Felipín, Fernandín, Eugenín); nombres de cuatro letras (Lili, Mimi, Jeje, Riri) o seudónimos típicos como Don Lolo, Don Nadie, Amaniel, Genrosi, Epsilon, Burlón, Rigolo, etc. A saber cuántas personas había realmente detrás de tal cantidad de seudónimos. Es posible que no muchas. Algunos de estos seudónimos también firmaron títulos de La novela Adán, la colección hermana. Sólo unos pocos títulos de La novela Eva van firmados por autores conocidos, concretamente Alfonso Vidal y Planas, José Reygadas o Domingo de Fuenmayor.

En cambio, el autor de las ilustraciones de todos los títulos de la colección es siempre el mismo: Kif, seudónimo que corresponde a Marc Farell i Jorba (1902-1982) un dibujante cuyas escuetas notas biográficas raramente mencionan su prolífica actividad en el ámbito de la novelita “galante” o erótica (firmando Kif o también Noé. Este último fue el seudónimo utilizado por Farell en La novela Adán). Cada librito de La novela Eva contiene, por regla general, tres ilustraciones en negro más la portada, en tricromía.

La novela Eva apareció semanalmente a lo largo de dos años, hacia mediados de la década 1920-30, quizás entre 1925 y 1926. Cada librito costaba 30 céntimos de peseta.

Estos son los títulos de La novela Eva que he podido documentar, por ahora (principalmente a través de Todocolección, de donde también proceden las imágenes):

1 La rubia del taxímetro, por Domingo de Fuenmayor. Ilustraciones de Kif

2 La manicura que no sabía decir que no, por Lili. Ilustraciones de Kif

3 Santa Madrona (aguafuerte de los barrios barceloneses), por José Reygadas. Ilustraciones de Kif

4 Impresión… eléctrica, por Lina. Ilustraciones de Kif

5 Encarna, la enigmática, por Dora. Ilustraciones de Kif

6 Casada… y como si nada, por Don Nadie. Ilustraciones de Kif

7 Cuatro maridos

8 El caso de Clarita, por Lina. Ilustraciones de Kif

9 La sota es un “as”, por Don Lolo. Ilustraciones de Kif

10 Por la cuenta de nueve, por Perla Gris. Ilustraciones de Kif

11 El lunar de Magda, por Mimi. Ilustraciones de Kif

12 Tres… eran tres, por Tony. Ilustraciones de Kif

13 Claudina tiene un amante, por Gosette. Ilustraciones de Kif

14 Una morena y una rubia, por Mingo. Ilustraciones de Kif

15 Pensión a todo estar, por Pepe. Ilustraciones de Kif

16 ¡Caray con la inocencia! por Rigolo. Ilustraciones de Kif

17 El capricho, por Jajay. Ilustraciones de Kif

18 El tiro por la culata, por Mignon. Ilustraciones de Kif

19 Juanita, la loca, por Farol. Ilustraciones de Kif

20 La aprendiza de modelo, por Burlón. Ilustraciones de Kif (esta novela tiene una segunda parte en el núm. 31 de la misma colección: La sal de una lionesa)

21 Amor y garbanzos, por Rigolo. Ilustraciones de Kif

22 El coleccionista de mujeres, por Tony. Ilustraciones de Kif

23 Sombras de burdel (novela corta, moralísima, escrita expresamente para La novela Eva), por Alfonso Vidal y Planas. Ilustraciones de Kif

24 La impaciente Milín, por Lina. Ilustraciones de Kif

25 Las romanas caprichosas, por Jeje (en cubierta, Modesto). Ilustraciones de Kif

26 Las “rodilleras”, por Jeje. Ilustraciones de Kif

27 Mi mujer vale un imperio, por Pepín. Ilustraciones de Kif

28 El hombre es fuego… la mujer estopa… por Don Nadie. Ilustraciones de Kif

29 Historia de un sofá (lo que he visto y lo que he sentido)

30 Casa de huéspedes, por Tony. Ilustraciones de Kif

31 La sal de una lionesa, por Burlón (segunda parte de La aprendiza de modelo, núm. 20). Ilustraciones de Kif

32 Saldo de cuentas, por Felipín. Ilustraciones de Kif

33 Una niña “bien”, por Tony. Ilustraciones de Kif

34 Castelldefels-sur-Mer, por Lilí. Ilustraciones de Kif

35 El tranquilo Don Mariano, por Tony. Ilustraciones de Kif

37 La marquesa caritativa, por Amaniel. Ilustraciones de Kif

38 Una chica complaciente, por Pepín. Ilustraciones de Kif

39 La rotura, por Lina. Ilustraciones de Kif

41 El Municipio y la cama, por Felipín. Ilustraciones de Kif

42 El mesón de los tres nabos, por Jamalají. Ilustraciones de Kif

44 El pobrecito inocente, por Lina. Ilustraciones de Kif

46 Un romántico, por Lulú. Ilustraciones de Kif

48 ¡Las ocho, señorito Pepe!, por López. Ilustraciones de Kif

49 La culpa fue… de aquella liga, por Pepín. Ilustraciones de Kif

51 Cascarrubias, por Niní. Ilustraciones de Kif

52 De infantería, cuatro, por Felipín. Ilustraciones de Kif  

54 Pero se casan con los barbudos, por Amaniel. Ilustraciones de Kif

55 La vocación, por Lina. Ilustraciones de Kif

56 Las vírgenes locas, por Mary. Ilustraciones de Kif

57 Un arma irresistible, por Arturo. Ilustraciones de Kif

58 Desde la estación a la cama, por Fernandín. Ilustraciones de Kif

60 Engendradoras de deseos, por Genrosi. Ilustraciones de Kif

61 Eva, la ansiosa, por Eugenín. Ilustraciones de Kif

62 La bayadera, por Epsilon. Ilustraciones de Kif

64 Los tres mosquiteros, por Lina. Ilustraciones de Kif

66 Una “Miss” mas, por Genio. Ilustraciones de Kif

68 Los secretos de Venus, por Felipín. Ilustraciones de Kif

69 Haciendo el taxis, por Zita. Ilustraciones de Kif

70 La culpa fue de aquel maldito tango, por Eugenín (en cubierta Nin-San). Ilustraciones de Kif

73 María, la del folletín, por Lina. Ilustraciones de Kif

74 La ardorosa camarera, por Riri. Ilustraciones de Kif

76 La gallina y el conejo (fábula), por Lina. Ilustraciones de Kif

78 El “trio” fresco, por Riri. Ilustraciones de Kif

 

Ultima actualización: 13 septiembre 2020

Diana Rigg, Emma Peel y el catsuit de cuero

La semana pasada falleció la actriz británica Diana Rigg, a los 82 años. Su trayectoria ha sido larga y tuvo uno de sus momentos estelares cuando en los años 60 del siglo XX encarnó el personaje de Emma Peel para la serie televisiva “Los Vengadores” (The Avengers) entre 1965 y 1968. Emma Peel se caracterizaba por vestir muy a la moda -hasta ser considerada un icono del estilo pop británico- y sobre todo es recordada por su indumentaria de cuero.


Los trajes de cuero de Emma Peel y muy especialmente el catsuit que lució en algunos episodios de “Los Vengadores”, reforzaban su carácter de mujer fuerte e independiente, experta en artes marciales. Junto a la Catwoman encarnada por Julie Newmar, Emma Peel fue posiblemente la primera heroína televisiva vestida íntegramente de cuero. En un episodio de la serie (A touch of Brimstone, 1966) los guionistas la caracterizaron como una Dominatrix.

Había una importante carga erótico fetichista en la indumentaria de Emma Peel, intencionada y cuidadosamente seleccionada. Sin embargo, el catsuit de Emma Peel, llevado por Diana Rigg, era todavía lo que esta prenda fue en origen: una pieza de la indumentaria laboral, el mono de trabajo. Quizás de aviadora o de motorista o muy posiblemente de astronauta (por influencia del diseñador de moda francés André Courrèges y su famosa colección Space Age). La indumentaria de la Barbarella interpretada por Jane Fonda en aquella misma época estaba también en una onda de alta costura futurista. En cambio, el catsuit de Catwoman era otra cosa, más primaria, felina y sensual.

Sea lo que sea, es en la década de los 60 que el catsuit se convierte en un atributo característico de la mujer empoderada, heroína o villana. Y esto incluye, por supuesto, a la Dominatrix BDSM, que también incorporó pronto el catsuit de cuero como pieza icónica de su indumentaria.

Un recuerdo para Diana Rigg


Ultima actualización: 21 agosto 2020

Castelldefels-sur-Mer y la conquista del cuerpo

Castelldefels-sur-Mer podría parecer una novelita de costumbres intranscendente y sin embargo se erige en testimonio de un hecho decisivo: como a principios del siglo XX los baños de mar y de sol supusieron un paso muy importante a favor de la conquista del propio cuerpo, hasta entonces encorsetado y oculto de pies a cabeza por una indumentaria rigurosamente codificada.

Vayamos por partes. En primer lugar, la referencia de esta obrita, una de las muchas, muchísimas, novelitas “galantes” que se editaron en Barcelona entre los años 20 y 30 del siglo XX. Castelldefels-sur-Mer es el número 34 de la colección “La novela Eva” editada por “Ediciones Adán y Eva”, en realidad un sello editorial alternativo de las conocidas Ediciones Bistagne de Barcelona. Su autor o autora firma bajo el seudónimo Lilí y las ilustraciones se deben a KIF, seudónimo del dibujante Marc Farell Jorba.

Lilí: Castelldefels-sur-Mer. Barcelona, ediciones Adán y Eva, s.d. (hacia 1925-26) Colección La Novela Eva núm. 34. Ilustraciones de KIF (seudónimo de Marc Farell Jorba) 48 páginas

El título Castelldefels-sur-Mer, hace referencia a Castelldefels, la conocida población cercana a Barcelona. Lo de sur-mer busca paralelismo con la forma como en Francia se identifican las poblaciones famosas por ser lugar de baños de mar.

El argumento: doña Ramona Casanova (“una dama setentona, alta, flácida, huesuda, acartonada. Usaba lentes. Vestía un traje de levita…”) es una mujer de rigurosa moral en quien la gente bien de Barcelona confía para que vigile a sus hijos cuando van a la playa de Castelldefels. Como es de suponer, doña Ramona es continuamente burlada por la muchachada hasta que al final abandona sus responsabilidades como guardiana de la moral.  

La popularización de los baños de mar y de sol fue mucho más que una conquista del higienismo moderno. También aportó un cambio fundamental respecto a la socialización del propio cuerpo. En la playa, el cuerpo, que las convenciones sociales querían oculto por la indumentaria, se expone a plena luz. Y doña Ramona descubre al fin que “aquel escenario era la verdad sin ridículos escrúpulos ni preocupaciones ciudadanas. El mar, el cielo, la arena fina y candente… Así se comprendía que luego del baño… mujeres y hombres sintiesen la atracción, el imán de sus cuerpos sin veladuras molestas e inservibles. Un momento, doña Ramona percibió que el desnudo era la otra verdad, sincera y pura”.


Ultima actualización: 02 agosto 2020

Popeye, el sado y las espinacas

Popeye el marino dándole la vuelta a una sesión con una enigmática Ama, gracias al poder de las espinacas. Historieta de Scaramuix (seudónimo de Joan Romaní) publicada en el número 11 de la revista Bésame mucho. Año 1981.

Debe ser una de las primeras historietas SM de producción local publicadas en España durante la transición, con honores de portada. Como ya se ha comentado otras veces, el cómic fue decisivo para la recuperación de la presencia pública del imaginario BDSM en la España de la transición.